lunes, 27 de enero de 2014

NO LE DES VUELTAS

No le des vueltas,
tan sólo es una canción,
una canción que es poesía,
una poesía que es ella.

No le des vueltas,
tan solo es una frase.
Una frase que son sus manos,
sus manos que te tocan.

No le des vueltas,
ella está llena de espinas.
Amor,
que sin espinas no hay rosa
que si no duele,
ni es musa ni es poesía.

No le des vueltas,
ella ya se fue.
Amor,
que acercarse a ti siempre fue irse
corriendo,
en dirección al desastre.

Y hablando de desastres,
quiero que te devuelva tu corazón.
Y hablando de desastres,
te presento a mi cabeza.

No le des vueltas,
que ella es pasado.
Así como las estaciones por mi cama,
pero para mi sigue siendo invierno.

No le des vueltas,
tan sólo es resaca.
Así como la fiesta de su cuerpo
así como sus manos en tu cuello.

No le des vueltas,
que yo ya estoy bien.
Bien
jodida.

No le des vueltas,
que ella es tan sólo prosa.
Amor,
no le doy vueltas.
Ambas sabemos
que la poesía se folla a la prosa.

-¿Cómo?
- Que sé la que versaste.





jueves, 23 de enero de 2014

CONGELAR EL TIEMPO


Y yo te pregunto mientras te miro,¿soy madura?
Tú me miras,
las dos nos miramos.
No en ese momento,pero sí en nuestra cabeza,
en nuestro pasado.
Te estoy viendo decirme que congelo tu tiempo.
Tu tiempo representado ahora en un reloj de Dalí,
Relojes que ahora son cronómetros,
cronómetros advirtiéndote del peligro de bomba,
bomba que es mi corazón.
Mi corazón que está roto y corta,
mi corazón que es un viejo desván lleno de trastos,
lleno de polvo.
Ahora el polvo son mis manos,
ahora mis manos son cuchillos
Cuchillos que desgarran litros de tinta,
tinta que se corre en el orgasmo de poesía.
Como la poesía de tu pecho rozando los acantilados de mis caderas.
Esos acantilados con vistas al horizonte,
ese horizonte azul que es lluvia en Agosto.
Llueve en Agosto pero yo tengo frío,
frío como mi corazón que ahora es un invierno en Finlandia.
Soy la llave que no encaja con ninguna cerradura,
las bragas de encaje rojas de la mala suerte.
Soy ese pasillo sin luz al fondo,
una sala de espera de un hospital,
el candado olvidado en un puente,
un chocolate sin churros.
Pero sabes qué,
no me gustan los churros,
y mi vida está en un pasillo de hospital
y el olvido tropieza cien veces con la piedra del recuerdo.