
Te llevaste el lado caliente de la cama
y ahora sólo queda frío.
Se me perdieron los imperdibles,
y esta vez hablo de personas.
Cerré la puerta de los imposibles,
y acabé pillándome los dedos.
Te lancé una mirada y se la llevó el viento.
Grité tu nombre a los cuatro vientos,
y me pidieron que bajara la voz.
Tracé un mapa en busca del tesoro
y me salieron las coordenadas de tus lunares,
Yo que quise volver por donde había venido
y me quedé mirando tus pies.
Intenté huir en círculos
y mi corazón acabó con agujetas.
Intenté sacar la cabeza a flote
pero no hacía pie por dentro.
Me bebí de un trago el tiempo que me pediste
y aún sigo con la resaca de tu cuerpo.
Empujé fuerte por si cabía la posibilidad
pero nunca entraba.
Porque para ti siempre hacía un día de peros.
Porque para ti querer era un simulacro de incendio.
Porque tus ojos eran la careta del alma;
y tu cuerpo,
un campo de minas.
Me encontraba en un mar de dudas
buscando charcos.
Me dijiste " ponte en lo peor",
y resultó ser a tu lado.
Me diste una palmadita en la espalda
cuando mis ojos pedían a gritos un abrazo.
Y es que te has ido tantas veces
que ya no sé si te has quedado alguna.
Así que, quédate con las ganas
que yo ya no las quiero
Porque a veces,
la magia no está en encontrar las cosas,
sino en perderlas.

