La energía no se crea ni se destruye,
pero hay gente que te la arranca.
Porque a veces,
las mujeres con mirada de bunker
son de cristal por dentro.
Y se rompen en mil trozos,
Y nadie es capaz de recomponerlas.
Barren su corazón como ceniza,
y lo meten debajo de la alfombra.
Así como un precioso edificio
lleno de ruinas por dentro.
Porque son especialistas en dar el primer paso,
pero nunca el segundo.
Porque son la forma de tortura favorita.
La canción inesperada,
en el momento inoportuno.
Son incapaces de dejar de hacer las cosas
como si no hubiese mañana
y empezar a hacerlas
como si no hubiese ayer.
Y si hablamos de su mirada,
es un campo de batalla,
y tú su blanco perfecto.
Pero qué bonita mirada joder.
Pero qué bonita mirada
que te coge para luego soltarte,
en pleno vuelo
y con los ojos abiertos.
Ella que te arranca los cascos
en tu canción favorita,
para decirte "te quiero".
Y qué hacer ante esto.
Porque es lo más parecido
a escribir poesía en una servilleta de un bar,
y limpiarse los ojos con ella.
Y que se corra la poesía,
y corrernos nosotras.
Ella que es el atajo para llegar al infierno.
La autodestrucción hecha poesía.
Mi página favorita con la que cortarme.
Ella que hace creer que el amor
está en el aire,
y que todos podemos respirarlo.
Pero estoy cansada de tragar humo
y que mis lágrimas sepan a ceniza.
Ella que llegó por alguna razón
y se fue sin ningún motivo.
Ella que es el muro de Berlín,
y tú la gilipollas que lo intenta tirar a cabezazos.
Pero qué otra explicación puede tener.
Estoy enamorada de un muro;
me gustan los cabezazos.
-¿Vives sola? Me preguntas.
- Si. Vivo sola. Para ti.