"Conozco gente que desearía que sus heridas nunca se cerrasen" Albert Sóloviev
Dibujo: http://www.albertsoloviev.com/work/
Aquella mañana me desperté jurando
que era el amanecer más bonito que había visto en la vida.
Pero no miraba por la ventana;
la miraba a ella.
T-Estás preciosa.
P- Y tu borracha.
T-Sí. Pero yo dejaré de estar borracha en unas horas
y tu seguirás estando preciosa.
T-¿Qué nos pasó?
P-Buscaste mi sonrisa en otros labios
y me explotó tu amor en la cara.
Yo que paraba balas por ti,
y al final eras tú quien estaba detrás del gatillo.
Y así transcurrió la mañana,
con sus dolorosas preguntas
y las más infinitamente dolorosas respuestas.
Llegó el medio día y entonces me dijo que se iba,
llevándose consigo todo aquello que fuera suyo.
Y así hizo, se llevó todas tus cosas;
todo aquello que era suyo. Se llevó todo,
hasta el lado caliente de la cama. Y no me llevó a mí.
Y yo era suya.
P-Recuerda que este adiós,
fue en defensa propia.
La vida sigue.
Pero no era verdad.
La vida no seguía.
Solo pasaban los días y yo seguía anclada en invierno.
Un 2 de Julio y en pleno centro.
Con un frío que nada sabe de temperaturas
y demasiado de ausencias.
Corrían buenos tiempos,
y los dejé escapar.
Quería que fueras la mujer de mis sueños
y no fui consciente de que eras más que eso.
Eras la mujer de mis despertares.
Pero es que a veces,
queremos lo que no tenemos,
y lo que tenemos lo perdemos.
Eres el amor de mi vida,
aunque me la quites.
Porque a fin de cuentas
quererte es la hostia,literalmente.
Y qué hacer,
si yo siempre fui tan suicida
y tú tan última bala en la recámara.
Pero en eso consiste el amor,
en ver que te vas a dar una hostia
y cerrar los ojos para seguir en la misma dirección.
Que para mí violencia
es oler tu perfume en otros cuerpos.
Y es que no sé qué tiene ese perfume
que hasta en las heridas cerradas escuece.
Y eso que intenté jugar a olvidarte,
pero acabé perdiendo.
p.d
Sabré que lo he superado el día que escuche tu voz
y el corazón no se me quiera salir del pecho.
quererte es la hostia,literalmente.
Y qué hacer,
si yo siempre fui tan suicida
y tú tan última bala en la recámara.
Pero en eso consiste el amor,
en ver que te vas a dar una hostia
y cerrar los ojos para seguir en la misma dirección.
Que para mí violencia
es oler tu perfume en otros cuerpos.
Y es que no sé qué tiene ese perfume
que hasta en las heridas cerradas escuece.
Y eso que intenté jugar a olvidarte,
pero acabé perdiendo.
Yo que debería de estar descubriendo planetas
y no echando de menos lunares joder.p.d
Sabré que lo he superado el día que escuche tu voz
y el corazón no se me quiera salir del pecho.

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