domingo, 21 de septiembre de 2014

HABÍA UNA VEZ, PERO YA NO







Me rompes todos mis esquemas,
 y mírame ahora,perdida entre folios.
Sabes que la esperanza es lo único que me pierde.
Hay margaritas creciendo en mitad de Gran Vía,
¿ y tú dices que lo nuestro es imposible?

Apareces sin avisar cuando las heridas están cicatrizando,
porque seamos sinceros, nunca llegaron a cerrarse.
Cambia el tiempo y entonces las cicatrices escuecen.
Mi cama de ochenta me sigue quedando grande,
y deseo con todas mis fuerzas que me des las buenas noches,
pero también que me las hagas.

Decidiste congelar todos nuestros recuerdos
pero no fuiste consciente de que el hielo también quema.
Y es que aunque ya te has ido,
 sigo manteniendo la postura en la que me dejó tu último abrazo,
por si vuelves.

Soy capaz de decir dónde me duele,
utilizando únicamente un calendario.
Espero a que algún día alguien me abrace tan fuerte,
que todas mis partes encajen de nuevo.
Pero el problema es que cuando el vaso se ha roto las  piezas ya no se pueden recomponer;
toda la forma ha cambiado.

Aprendo a olvidarte
escribiendo de ti.
Tú serás mi inspiración
el día que escriba sobre el olvido.
Ya no beberé morena la cerveza,
ya no me acordaré de tu pelo.










4 comentarios:

  1. Yo siempre he elegido las cervezas por rubias. Siempre he elegido sonreírle al lamento y reírme de la pena.
    A veces la herida es la que más escribe, más que nuestras manos.

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  4. Pensaba que no se podía describir con palabras lo que siento y me encuentro tus versos sin quererlo

    A veces no queda más que encajar los extremos, blandos y duros, de que ahora está separado lo que antes estaba junto.

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