
Éramos la pareja perfecta;
tú buscabas musa
y yo autodestrucción.
Te encontré rota en tantos trozos,
que no sabía por dónde empezar a reconstruirte.
Tú que caminabas al borde de una catástrofe
y continuabas respirando como si no pasara nada.
Y es que cuando miras
das más vértigo que cualquiera de los acantilados.
Y es que tus ojos saben de mi,
hasta lo que ignoro todavía.
Yo que sólo quería ser capaz
de transformar ruinas en refugios.
Yo que vivo de los besos que escribo.
Pero en la vida real,
el papel no gana a la piedra.
Y escapar sin moverse,
también pasa.
Yo que siempre fui partidaria
de que a todo lerdo
le llega su San Valentín
Tu que siempre fuiste partidaria
de enamorarte de un pájaro.
Con todos los peces que hay en el agua
y tú prefieres ahogarte.
Pero es que joder,
no quiero que me mate el amor
antes que la vida.
Y hablando de la vida,
de ella aprendí
a hacerme la muerta.
Así que amor,
yo sólo te pido que no seas aquel borracho
que enamorado del vacío del vaso,
siempre lo llena por si acaso.
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