MEMORIA SELECTIVA:
"A partir de ahora sólo pensaré en mis miedos cuando los tenga al puto cuello"
Ilustración http://www.albertsoloviev.com/
He vivido tantos finales
por perder mis principios
que he acabado muriendo
de coma emocional.
He dicho “te quiero”
olvidándome del pero tantas veces
que estoy cosida a base
de mentiras adornadas con poesía,
y de puntos suspensivos,
y de comas,
y de “te quieros” llenos
de peros en la lengua.
Que sí, que reconozco
que he sido una hija de puta,
ya te encargas tú de
recordarme el día en el que mi cordura
decidió irse a por
tabaco sin volver.
“¿Te acuerdas cuando me
olvidaste? me dices.
Cómo me voy a haber
olvidado de ti si mi memoria selectiva
ha decidido que es mejor recordar tus 121
lunares
que los criterios
diagnósticos de una pericarditis aguda.
Ahora lo nuestro ya no
tiene vuelta de ojalá,
a menos que la solución
esté en besar al problema
y bajarle las bragas a
los miedos hasta que se corran de risa
y dejen todo empapado de
ilusión.
Ojalá, ojalá y ojalá…
y ojalá que no
existieran los ojalás.
Siempre he creído que
aquello que puede hacer perecer la pena
hay que intentarlo por
todos los miedos; y es que a estas alturas,
a quién le importa la caída.
Que vale, que puede ser
que las vistas a la altura de las circunstancias
resulten dar a un campo
de minas,
pero siempre es mejor
eso a matar el tiempo y que éste termine por matarte.
No quiero estar otra vez
cerca de volver a estar lejos.
No quiero ser afortunada
en el luego.
No quiero seguir yendo
en dirección al sinsentido.
No quiero que me dejes.
Echarte de menos, digo.

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