Si realmente quieres quererla, hazlo.
Hazlo pero antes prométeme
que lo harás con la condición de destruir cada condicional,
que después de la tormenta siempre llegará la cama
y que lo intentarás por todos los miedos.
Si te quieres ir, vete.
Si no te quieres ir, vente por donde te has ido.
Pero antes prométeme
que no le llamarás casa hasta que yo me haya mudado de ella
y que no la besarás como a mí me pesas ahora,
o como me solías besar.
Si te muerde, que no lo haga en tu clavícula derecha, es donde yo solía vivir.
Cuando te baje las bragas hasta los tobillos y te toque hasta hacer que la poesía se corra, por favor,
recuerda que sus manos nunca te follarán como yo te escribo,
y que tus ojeras jamás llevarán escrito su nombre.
Al dormir con ella no dejes que una con sus dedos tus 121 lunares,
recuerda que existe el riesgo de que al unirlos aparezca mi silueta.
Cuando quieras hacerle regalos, que no sean ramos de flores;
aún tengo clavadas en el pecho las espinas de las rosas que jamás me regalaste.
Si quiere unir lazos, que no los apriete demasiado;
no vaya a ser que ante un ataque de cordura decidas cortarlos.
Si quieres mirarla, antes de hacerlo cámbiate los ojos;
quiero que conserves el reflejo de los míos el día en el que nos dijimos adiós
alegando que lo nuestro iba en dirección al sinsentido.
Procura también que no se ahogue en el océano de tus ojos,
yo sigo queriendo escapar de allí, pero siempre me arrastra la marea.
Que no intente moldear tu cielo para crear nubes,
suficiente tengo ya con que se haya llevado tu primavera.
Permíteme que los domingos me balancee por la curva de la primera letra de tu nombre
hasta que no recuerde el día en el que me olvidaste,
hasta que dejes de ser mi forma de suicidio favorita,
o hasta que escriba sobre otras piernas y otras bocas que tendrán otro cuerpo pero les pondré tu nombre.
Déjame que te llore 3 horas al día, que te odie 1
y que te quiera el resto.
Ah, y si te quiere querer, que te quiera.
Pero que aprenda a vivir con mi corazón entre tus piernas,
porque no pienso irme de mi casa.
Si realmente quieres quererla, hazlo.
Hazlo pero antes prométeme
que lo harás con la condición de destruir cada condicional,
que después de la tormenta siempre llegará la cama
y que lo intentarás por todos los miedos.
Si te quieres ir, vete.
Si no te quieres ir, vente por donde te has ido.
Pero antes prométeme
que no le llamarás casa hasta que yo me haya mudado de ella
y que no la besarás como a mí me pesas ahora,
o como me solías besar.
Si te muerde, que no lo haga en tu clavícula derecha, es donde yo solía vivir.
Cuando te baje las bragas hasta los tobillos y te toque hasta hacer que la poesía se corra, por favor,
recuerda que sus manos nunca te follarán como yo te escribo,
y que tus ojeras jamás llevarán escrito su nombre.
Al dormir con ella no dejes que una con sus dedos tus 121 lunares,
recuerda que existe el riesgo de que al unirlos aparezca mi silueta.
Cuando quieras hacerle regalos, que no sean ramos de flores;
aún tengo clavadas en el pecho las espinas de las rosas que jamás me regalaste.
Si quiere unir lazos, que no los apriete demasiado;
no vaya a ser que ante un ataque de cordura decidas cortarlos.
Si quieres mirarla, antes de hacerlo cámbiate los ojos;
quiero que conserves el reflejo de los míos el día en el que nos dijimos adiós
alegando que lo nuestro iba en dirección al sinsentido.
Procura también que no se ahogue en el océano de tus ojos,
yo sigo queriendo escapar de allí, pero siempre me arrastra la marea.
Que no intente moldear tu cielo para crear nubes,
suficiente tengo ya con que se haya llevado tu primavera.
Permíteme que los domingos me balancee por la curva de la primera letra de tu nombre
hasta que no recuerde el día en el que me olvidaste,
hasta que dejes de ser mi forma de suicidio favorita,
o hasta que escriba sobre otras piernas y otras bocas que tendrán otro cuerpo pero les pondré tu nombre.
y que te quiera el resto.
Ah, y si te quiere querer, que te quiera.
Pero que aprenda a vivir con mi corazón entre tus piernas,
porque no pienso irme de mi casa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario