Creí que eras verso
cuando no llegabas ni a prosa.
Fuiste el golpe de suerte
que me llevó a la ruina.
Me preguntaste por mi último deseo
después de coserme la boca.
Me agarraste bien fuerte
para meter tu dedo en la llaga.
Y es que lo que pasó entre nosotras
fue otra estación de tren.
Y es que nunca pensé que perderte
era otra forma de ganar.
Tú y yo
que fuimos dos signos de interrogación
Tu y yo
que fuimos el cuento de nunca acabar
en mi puta cabeza.
Que de 206 huesos
decidiste romperme el corazón.
Y ahora ya no sé si es corazón
o una especie de burdel
o una puta barata
o yo que sé.
Posdata:
-Encantada de desconocerte.
Te deseo un insomnio lleno de recuerdos míos.
- Espera.
¿Y si decido volver a tus páginas?
-Yo ya estaré en otro libro
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