de estos con un sol que quema.
Pero aquí estoy con las cortinas echadas
metiéndome un porro en vena.
Hace ya varias colillas
que dejé de contar lo que he fumado desde que te fuiste.
Y la verdad,
este humo sabe a cristales rotos.
Y la verdad,
este humo sabe a mi.
Miro por la ventana,
mis ojos.
Ha vuelto a llover,
esta vez hacia dentro.
Me pregunto
¿se puede pedir un deseo a una historia fugaz?
Te pregunto
¿te puedes quitar ya el disfraz de distancia?
Tengo miedo joder,
siempre fui de tiros fallados
y de quedarme con el arma goteando humo.
Pero no puedo evitarte
y mira que no lo he intentado.
Podría contar mi vida uniendo errores.
Podría contar las piedras que atreví a esquivar
el día que entendí lo mucho que dolía que me hicieran daño.
Pero ahora al parecer la piedra soy yo,
y tú el camino.
Sólo te pido que no me pises,
te lo convalido con no hacerte tropezar.
Sólo quiero ser tu gran golpe,
de suerte.
Y si te raspas las rodillas
prometo curártelas sin que quede cicatriz.
Y si te raspas las rodillas
prometo no ser alcohol en tus heridas.
Pero amor,
no nos quedemos con el ¿Y si hubiese hecho?
Porque esa
es la parte de la herida que jamás llega a cerrar.
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