miércoles, 12 de marzo de 2014

"Déjame a mí, que yo sé lo que hago"




El "lo voy a intentar por todos los medios".
El no saber decir que no a la autodestrucción.
El quedarse a vivir en una canción
o el ir en contra de las agujas del reloj.

El "lo voy a intentar por todos los miedos"
Las canciones que son tiros en la nuca.
Los relojes con agujas que se clavan.

Pero es que amor es ver que te van a dar una hostia
y cerrar los ojos para poder seguir en la misma dirección.
Direcciones que te llevan a acantilados,
pero qué bonitos acantilados joder.

Y es que amor es enamorarse de un cactus,
y esperar a que florezca,
y besar sus espinas.

Dicen que después de la tormenta
siempre llega el diluvio
y que de los errores se aprende,
pero yo los aprehendo;
los elevo a la categoría del arte.


- Volví. Sabiendo que no debía hacerlo.
-¿A dónde?
- A quien.

Pero es que no hay vida después del casi,
y las musas también se van a por tabaco,
y no vuelven.

Siempre podemos hacer más frío,
pero amor,
yo ya estoy congelada.

Que estamos a un "Déjame a mí, que yo sé lo que hago"
de joderlo todo.
Porque hay gente que ha esperado tanto,
que se ha olvidado de caminar.

Y es que cuando las cosas se rompen,
no es el hecho de que se rompan
lo que impide que vuelvan a repararse.
Es porque pequeñas piezas se han perdido,
los extremos ya no pueden encajar otra vez,
toda la forma ha cambiado.

Es tarde, tengo que herirme.
Echa la llave cuando te vayas

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