Estoy a dos cervezas y un taxi de perderte.
Mantenemos distancia de inseguridad
entre tus manos y las mías.
Me bebo la copa de un trago,
a ver si con suerte ahogo las penas.
Pero las muy hijas de puta flotan.
Estoy a dos cervezas de mirarte
sin que me importe que me pilles
Me bebo la copa de un trago,
por eso de que el alcohol cura las heridas.
Y es que el hielo también quema.
Estoy a dos cervezas de salir huyendo.
Pero huir significa ir a buscarte.
Porque hay presiones en el pecho
que sólo se alivian presionándolas contra otro pecho.
Estoy a dos cervezas y una lengua de distancia
Pero la distancia entre letra y letra me enseña
que es necesaria para entendernos un poco.
Estoy a dos insomnios de tu casa.
¿A lo cuántos nos convertimos en búho?
Me bebo la lluvia de un trago,
que prefiero el diluvio por dentro
a esta mierda de cielo despejado.
Porque lo malo de cuando suben las emociones
es que no creen en la estabilidad.
Y un día sin avisar
te acuestas en Julio y te levantas en Marzo,
sin noticias del verano;
y tú en chanclas con el pelo mojado.
Y entonces caes,
pero lo malo no es la caída,
es no saber dónde queda el fondo

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