Querido a diario:
Era ser una vez un nunca.
Un ser, estar y desaparecer.
Un huye,
pero no me sueltes.
Un llegar a ti antes que tú.
Una caída y un paracaídas con los mismos ojos.
Un ya no quedan ojos a los que asomarse.
Y el invierno como tú volverá.
A marcharse.
Y es que la vida son dos días
y nos empeñamos en hacerlas noche.
Y es que la vida es la hostia
y nosotros la cara.
Jódete Cupido, algunos sabemos clavarnos las flechas solos
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